Vuelve el 8 de marzo. Un año después de la primera gran huelga feminista realizada en España, las mujeres abandonan sus puestos de trabajo y regresan a las calles para protestar por la desigualdad aún imperante con los hombres. En estos últimos doce meses, el país ha visto cómo se cambió de Gobierno, con un presidente hombre, Pedro Sánchez, que nombró a 11 ministras de un total de 17, un récord mundial. Sin embargo, a poco menos de dos meses para una cita electoral en la que se corre el riesgo de una involución debido a la irrupción de la ultraderecha, la cita de hoy adquiere una especial relevancia. A la huelga no se sumarán ni Vox ni tampoco el Partido Popular de Pablo Casado, que ha excusado su participación en la manifestaciones por tratarse de una movilización alentada por la «extrema izquierda». Sin embargo, millones de mujeres pararán en todo el país para reivindicar que se termine con la violencia de género, la brecha salarial o los techos de hormigón en las empresas. Hoy hay más de 1.000 motivos para alzar la voz, dicen los colectivos feministas.